2do domingo de Adviento

Marcos 1, 1-8

  • Una vez más quiero invitarlos a vivir el Adviento, a descubrir su riqueza, su novedad, su aporte a la vida de todos.
  • Vivir el Adviento es arriesgarse a abrir una rendija por donde pueda entrar el aire fresco de Jesucristo que nos renueva, que nos da a conocer la sabiduría y la esperanza, contra toda esperanza, que animaba a los profetas. Ellos nos enseñan a entender los altibajos de la historia.

Es el tiempo que abrimos una puerta por donde pueda entrar Jesucristo, que nos inunda de vida, nos enseña una nueva manera de vivir, nos posibilita re-iniciar una historia de encuentros que nos llenan el alma, de amores que nos llenan la vida.

  • Vivir el Adviento es arriesgarnos a confiar en la Buena Noticia de Jesucristo. Él es el enviado de Dios, su Hijo amado, que nos ayuda a descubrir la bondad y el consuelo de Dios, su Padre. Se hace uno de nosotros para acompañarnos y sostenernos en las dificultades de la vida como nadie lo sabe hacer.
  • En estos días tenemos que darnos tiempos para acoger a Jesús y la Buena Noticia como si fuera la primera vez que la escuchamos. Es Marcos que nos anuncia una primicia. “Hoy comienza la Buena Noticia de Cristo”, asombrarnos que el Hijo de Dios viene a visitarnos para quedarse, alegrarnos de tener un privilegio semejante.
  • Permitamos que Jesús entra en nuestra vida y nos ofrece una oportunidad de crecer en libertad, de ser sanados y consolados, de ser compañeros de camino, de aprender a querer hasta el extremo, de compartir sus deseos de un mundo más amigable y más justo.
  • No podemos continuar haciendo que la experiencia de fe, el encuentro con Jesús, lo hayamos transformado en obligaciones, leyes y ritos a cumplir habiendo perdido lo atractivo y desafiante que ha sido la Buena Noticia para miles de hombres y mujeres a lo largo de los siglos.
  • Una vez más como personas y como comunidad necesitamos redescubrir a Jesús, la vida que habita en lo profundo de nosotros y el tesoro que tenemos entre manos.

Redescubrirlo como una persona humana, concreta, sencilla, frágil, que se cansa, que tiene alegrías y penas, que sabe hablar nuestra lengua, que nos invita a hacer realidad el proyecto de hacer un mundo más humano, más fraternal, y esto lo hace tener amigos y enemigos, y estos lo rechazan, lo persiguen y lo matan para acallarlo.

  • Juan Bautista intuye que está llegando la Buena Nueva de Dios y nos invita a despertar. Nos propone convertir nuestro corazón, que es algo similar como hacer un aseo profundo en nuestra vida, arrancando los obstáculos que hacen tortuosa nuestra vida.

Nos avisa que seremos bautizados con Espíritu, el que nos sumerge en un amor que nos sobrepasa y somos injertados en Jesús.

  • Necesitamos emprender un cambio de mentalidad, que nos permita seguir los caminos de Jesús, ser personas con una mirada capaz de descubrir novedad donde todo parece agotado, estar presentes en estos tiempos difíciles que nos ha tocado vivir, sin marginarnos.
  • Somos Cristo en este tiempo, para los hombres y mujeres de hoy. Nos toca presentar a Jesús a los hombres y mujeres de este tiempo y hacerlo con novedad.

Revisemos nuestra experiencia, saquemos la cuenta como nos hemos relacionados con El, como entro en nuestra vida, que cambios nos ha supuesto el vivir en su amistad, la alegría que significa ser parte de su pueblo peregrino, la Iglesia.

Esto es lo que tenemos para compartir, esta es nuestra riqueza.

  • Adviento es volver a nacer una y otra vez como personas, como Iglesia, vivir con amplitud, abrasados de Jesucristo.

Amén

Josefina Gil Huidobro, odn.

Viña del Mar, diciembre 2020